Santo Cristo

Fotografía en el abandonado de Olmedillos con la Vía Láctea sobre  la Iglesia de Santo Cristo de los Olmedillos.

“Yo a lo mío… en el Purgatorio
y pensando… ¿Aquí brillas?
con orca en horca sin presa,
cubito que apresa pingüino
mi interior luciérnaga es
una ciénaga de viudas negras.
recorriendo mis entrañas
y mordiendo un bífido cascabel
oro puro, santo que enseña
en mi dedo del pie, ingle o cuello
haciéndome el orejas,
que es mi secreto para oírlo todo,
golondrinas, cigüeñas y un gorrión
eligen la dirección de mi flecha
el que todo oye, todo sabe,
única fórmula: ‘un ser callado’
y un golpe tauro sale del pecho
si te roza una musaraña
y añade a la resta millones
de cosas para vacas sagradas.

A veces me he encerrado
en mi refugio, hotel que purga
locura solo quitando las pulgas
que te hacen impuntuales
los hábitos, con batas azules
al compás del mismo reloj:
‘cinta que rodea mi cinturón
sin una fecha de salida’
entro si se ilumina mi ombligo,
si he visto nuevos peldaños
que a años, versus, vicios
y virtudes no me gana ni uno
de los más de mil millones
que beben pastillas de ensueño

Solo papel y lápiz necesito
para idear un algoritmo ganador
para inquilinos del Purgatorio
que parte grilletes con plomo.
Un loco así, es el enemigo
del sistemático número uno.

Necesito ser encerrado, puede
pero sinceramente, mi mente
en una cárcel de ideas oscuras,
tiene más peligro que amando,
y me tengo prometido a mi mismo,
no pensar en orden establecido
sume o reste que un vector altere
he de dedicar el tiempo libre
a pensar sobre fronteras
más grandes que el Sol,
más pequeñas que un neutrino.
-Niña tengo vetado el suelo.
¡Soy tu pase al Multiverso!”

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